Por: HELENA CORTÉS GÓMEZ
Ocho de cada 10 adultos de varias partes del mundo, admiten que las actividades diarias tales como pasar tiempo con su pareja, familia, amigos y el trabajo, tienen prioridad sobre una buena noche de sueño. Este es el resultado que arrojó la encuesta “Unfiltered Sleep: El rompecabezas global de las prioridades diarias”, realizada por Harris Poll para Philis. La investigación analiza cómo 6.461 adultos en cinco países (Estados Unidos, Países Bajos, Alemania, Francia y Japón) perciben y priorizan la higiene del sueño y cómo el sueño afecta sus responsabilidades diarias, su rendimiento en el trabajo, las relaciones personales y sus aficiones.
Según la Organización Mundial de la Salud, una tercera parte de la población presenta alteraciones en su sueño y de acuerdo con investigaciones llevadas a cabo en diversos lugares del mundo hasta un 40 por ciento de la población tiene problemas para conciliar o mantener el sueño debido a múltiples causas, que van desde malos hábitos y cambios ambientales hasta graves alteraciones orgánicas y psíquicas que pueden llegar a poner en riesgo la propia vida y la de los demás.
Gran parte de las personas que tienen problemas con su sueño no consultan a los servicios de salud y prefieren acudir al farmaceuta o automedicarse con terapias empíricas. Según un estudio publicado en la Revista de la Facultad de Medicina por Jorge Echeverry Chabur, Franklin Escobar Córdoba, “solo entre un cinco a diez por ciento consultan al médico, pero otro problema se suma a la baja cobertura: pocos médicos han recibido una adecuada capacitación durante su formación. Los estudios de la OMS revelan que los estudiantes de medicina reciben en promedio sólo dos horas de instrucción sobre este tema durante toda su formación académica de pregrado”.
También su artículo cita que alrededor de un diez por ciento de la población sufre de somnolencia diurna ocasionada por alteraciones del sueño, lo que causa un gran impacto en el funcionamiento social y laboral.
Dormir poco puede causar aumento del peso, enfermedad cardiovascular o debilitamiento del sistema inmune. Otro estudio publicado en la revista Science Translational Medicine, suma a esa lista la alteración de por lo menos dos mecanismos biológicos reguladores en el cerebro. Uno registra las horas que pasamos despiertos y, el otro acumula los días o las semanas que dormimos poco (menos de 7 horas).
“Las personas que pierden horas de sueño de manera crónica desarrollan una falsa sensación de haberse recuperado después de dormir más horas, por ejemplo, una o dos noches el fin de semana. Eso se debe a una recuperación del nivel normal del rendimiento por pocas horas al levantarse. Sin embargo, siguen teniendo la deuda de sueño, que se evidencia a medida que su rendimiento disminuye con las horas”, señaló Klerman, coautora del estudio y directora de la Unidad de Modelado Analítico de la División de Medicina del Sueño del Brigham and Women´s Hospital, de Harvard.
Durante 38 días, el equipo dirigido por el neurólogo Daniel Cohen indagó cómo la pérdida de sueño aguda (no dormir durante 24 horas) y crónica (dormir entre 4 y 7 horas por día) afecta el rendimiento y los reflejos. Nueve voluntarios sanos, de entre 21 y 34 años, aceptaron pasar por varios ciclos de sueño-vigilia. Veintiún días durmieron apenas 5 horas diarias; los alternaron con noches de 10 horas de descanso. Cada 4 horas, les midieron el nivel de alerta y atención.
Según la encuesta de Harris Poll, las personas están sujetas a demasiadas exigencias diarias que compiten por su tiempo, dejando el sueño en último lugar en su lista de prioridades diarias.
El sueño es vital al igual que comer bien y hacer ejercicio. “Tenemos que empezar a pensar en la salud y el bienestar como una mesa con cuatro patas, cada una representando nutrición adecuada, ejercicio, salud mental y descanso; si nos centramos únicamente en la dieta y el ejercicio, la mesa estará desequilibrada. Una sola noche mal dormida puede afectar nuestro rendimiento, seguridad y sensación de bienestar; imaginaros lo que puede ocurrir si la situación se alarga durante meses o años con una mala calidad de sueño” asegura Teófilo Lee-Chiong, Chief Medical Liaison en Philips.