Marcos Carvajal lanzó su último partido con los Diamantes de Bolívar
Roque Cividanes.
El mundo del béisbol profesional venezolano sufrió una conmoción en la mañana de ayer, tras conocerse la infausta noticia del deceso del ex lanzador guayanés Marcos Carvajal, quien abandonó el plano terrenal en su natal Ciudad Bolívar, aquejado por una neumonía de la que no se pudo recuperar, tan solo a los 34 años de edad.
Carvajal, quien llegó a las Grandes Ligas y jugó por varios años en la pelota profesional de Venezuela, fue ingresado por el mes de diciembre en el Seguro Social, aquejado de un problema pulmonar y tras presuntamente haber mejorado volvió a su residencia en La Sabanita, solo que en las últimas horas debió ser llevado de urgencia al hospital Ruiz y Páez, donde lamentablemente llegó al óbito, tras complicarse severemante.
Carvajal comenzó a jugar a la pelota en la capital guayanesa siendo un niño, siguiendo los pasos de su padre del mismo nombre, conocido por el apelativo de “El Jalao”, quien fue un gran entusiasta del deporte de las cuatro esquinas.
“Jalaíto” como lo apodaron, en diminutivo del sobrenombre de su Papá, pronto ganó notoriedad por su fuerte brazo, que lo llevó directo al centro del diamante.
Formó parte invariablemente de las selecciones del estado Bolívar, e incluso fue selección de Venezuela en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, hasta que su fuerte recta, que combinaba con slider y cambio, no pasó desapercibida para los scouts de diferentes clubes de los Estados Unidos.
Carvajal, quien desde juvenil tenía la estampa de un serpentinero de ligas mayores, con su metro y 93 centímetros y una actitud retadora, firmó contrato con los Dodgers de Los Angeles, por el año 2002, organización con la que tuvo una rápida carrera en las menores, en la que incluso fue nombrado el 17º mejor prospecto en la Liga Pioneer por Baseball America en el año 2003, luego de tener marca de 2-1 con efectividad de 3.08 y 2 salvamentos en 23 apariciones en relevo, guillotinando a 50 bateadores en 38 entradas.
Para el siguiente año, Marcos fue uno de los mejores relevistas de la Liga del Atlántico Sur, registrando 1.88 de efectividad en 36 apariciones con Columbus (A), compiló un récord de 4-2 con un salvado y 72 ponches en la misma cantidad de episodios, lideró las entradas de relevo y limitó a sus oponentes a un promedio de .198 en contra, mientras participaba como relevista, en un no hit no run de siete episodios, lanzando los dos últimos tramos. Todo ello le llevó a ganarse un ascenso a doble A con el Jacksonville, pero sorpresivamente, fue asignado en el 2005 a regla 5.
Marcos llegó a las mayores con los Rockies de Colorado, que lo eligieron ese mismo año. Obviamente debieron colocarlo en el big show por la condición de su adquisición y permaneció toda la temporada arriba con los “rocosos”, convirtiéndose en el venezolano número 172 en el mejor béisbol del mundo y en el jugador más joven en la historia de los Rockies en debutar arriba.
A sus veinte años, el bolivarense aportó su poca experiencia como relevista en 39 oportunidades, transitando 53 episodios, en los que recibió 50 cohetes, ocho de ellos jonrones y 30 carreras limpias, para una efectividad de 5.09, jugando la mayoría de los cotejos en un parque donde la pelota corre bastante y en medio de un cuerpo de lanzadores, donde solo cinco estuvieron por debajo de su promedio de carreras limpias permitidas, con por lo menos 30 episodios de labor.
No obstante haber lanzado poco en la parte final de la campaña, sus 47 ponchados, fueron la sexta cantidad más alta del staff de pitchers de los Rockies, que esa temporada usaron a 27 serpentineros, mientras su whip de 1.38 fue también el sexto mejor del club y aunque su relación de ponches y boletos no fue buena, se esperaba que repitiera con el mismo uniforme en la campaña del 2006.
Lamentablemente no fue de esa manera y Carvajal fue cambiado a los Marineros de Seattle por su compatriota Yorvit Torrealba, para en poco tiempo pasar a las menores con los Devils Rays de Tampa Bay en 2006, dejando récord de 2 y 2, para luego recalar en los Mets de New York, también en “AA”, donde tuvo una campaña más extensa, sobrepasando las cien entradas, ganando 5 y perdiendo 10, cambiando su rol a abridor, lo que llamó la atención de los Marlins, quienes ese mismo año 2007 compraron su contrato y lo devolvieron a las mayores con 22 años de edad.
Los “acuáticos” le dieron muy pocas oportunidades y vio acción en 3 juegos, donde pudo lanzar cuatro episodios, lapso en el que cedió cuatro rayas con ocho imparables, mientras abanicaba a dos y daba igual cantidad de boletos.
Volvió a las menores, concretamente a triple A con los Marlins todo el 2008 y en el 2009 pasó a la Liga mexicana, con los Guerreros de Oaxaca, quedando así fuera de la pelota norteamericana, en la que quizás, fue ascendido demasiado rápido.
SU PASO POR EL BÉISBOL PROFESIONAL DE VENEZUELA
En nuestro País, Carvajal jugó para varios clubes durante ocho años. Comenzó como abridor con el Caracas en la campaña 2004-2005 y luego estuvo con Caribes de Anzoátegui, volvió al Caracas para regresar a Caribes todo ello entre 2005 y 2007.
Posteriomente pasó a Cardenales de Lara en la 2007-2008, pero en esa misma campaña regresa al Caracas. Al año siguiente empieza una relación con Cardenales, que en plena 2009-2010 lo envía a las Aguilas del Zulia, con quienes cierra su carrera en la 2011-2012.
Sus mejores temporadas fueron, la del 2006-2007 con Caribes, donde apareció en 26 juegos, para dejar 2.19 de efectividad con 3 ganados y 5 perdidos, más 3 salvados y sus dos zafras finales con las rapaces, en la 2010-2011, donde en 20 encuentros fijó efectividad de 3.41, sin victorias ni derrotas, pero con dos salvados y la del 2011-2012, donde trabajó en 9 juegos, por apenas 7.2 episodios, compilando 2.35 con un triunfo y un salvado.
Entre sus logros deportivos, hay que recordar que fue refuerzo de los Tigres de Aragua campeones en la Serie del Caribe del 2009 en México y ganador del segundo juego de los felinos, con relevo de una entrada, en la que ponchó a sus tres rivales de los Venados de Mazatlán, quienes finalmente fueron vencidos por los felinos venezolanos 1 por 0 en once entradas.
Posteriormente llegó a jugar en la Liga Bolivariana de béisbol con los Diamantes de Bolívar, hasta que colgó el guante hace un par de años.
A partir de allí, se incorporó a la Asociación de béisbol del estado Bolívar, donde laboraba como técnico, hasta el mes de diciembre, cuando enfermó.
Desde la redacción de El Progreso, nos unimos al duelo que embarga a su familia y a todo el béisbol, en general, por esta gran pérdida.