Cerro La Parida, en El Pao, de donde se extrajeron millones de toneladas de hierro.
Cristóbal Pierluissi Hurtado/Fotos cortesía Luis A. Vallenilla.
Especial para El Progreso
“Millones de toneladas de hierro han sido extraídas de sus entrañas para fortalecer la industrialización de otros mundos y ahora que se han llevado toda esa riqueza, nos dejan un pueblo lleno de calamidades que afectan a los miles de ex trabajadores quienes decidieron quedarse allí con la esperanza de que vendrían más proyectos, como el turismo y la agroindustria, que nunca llegaron”.
Así lo expresaron varios de sus moradores con un dejo de preocupación, tristeza, dolor, ira, inconformidad, pero siempre conservando la esperanza de que vendrán tiempos mejores”. Porque El Pao es un pueblo que se niega a morir.
Allí recibieron a los periodistas que acudieron a la cita a petición de los paoenses y a instancias del colega Solito Decán; la dinámica educadora Gertrudis de Ugarte; su esposo José “Cheo” Ugarte; los hermanos Mota, Robert Mota y Félix Silva, entre otros y allí comienza el rosario de problemas.
“El transporte para los estudiantes. Hay unos carros, los privados cobran cien mil bolívares cada vez que se montan y los “baratos”, que son dos y que popularmente los llaman “Maduro y Justo”. Estos cobran Bs. 10•, relataron de entrada.
“El aseo urbano, también es otro problema en esta parroquia del municipio Piar, no vienen los camiones a recoger la basura”, citaron.
En el ámbito del tema de la salud, El Pao no escapa a la crisis humanitaria que azota a Venezuela. “No hay ambulancias en el hospital, la electricidad falla a cada momento, llegamos a tener cuatro días sin luz y lo más grave es la inseguridad”, denuncian.
“No hay patrullaje y vamos al comando de la GN y nunca nos atienden. Total que el llamado es para el gobernador a los fines de que ordene y ponga orden que bastante hace falta”, expresan finalmente.